Descubrir el rasgo de la alta sensibilidad en la infancia supuso comprender muchos comportamientos de mi  hijo que no entendía y que lo hacían ser diferente a otros niños de su edad.

A Jonás no le gustaban los hinchables, montarse en las atracciones de feria, disfrazarse, acudir a los cumpleaños de sus amiguitos o  ver el desfile de los Reyes Magos, por ejemplo.

Ninguna de estas actividades infantiles parecían ser de su agrado: no disfrutaba con ellas.

Se sentía molesto, insistía en marcharse de allí  y daba la impresión de tener miedo. Se encontraba más cómodo observando desde la distancia y, en ocasiones, cuando ya la mayoría de la gente se había ido, comenzaba a animarse.

Alta sensibilidad en la infancia: captar más, sentir más

Recuerdo una fiesta de la espuma en el barrio. Por más que insistimos en que participara no lo conseguimos. Sólo cuando ya no quedaban más que un par de niños, decidió -para nuestra sorpresa- adentrarse en la espuma junto a su prima. ¡Y vaya si disfrutó!

Con el tiempo, descubrí que existían un tipo de niños a los que les costaba más probar cosas nuevas, que les molestaban los ruidos y las aglomeraciones ya que tenían un sistema nervioso que captaba a través de sus sentidos más información que el de una persona con una sensibilidad media.niños altamente sensibles

“Captar más” implica un mayor  esfuerzo del cerebro para procesar la información, llegando antes a un estado de saturación que conlleva también “sentir más”. Es por ello que muchas veces tienden a reaccionar con una intensidad emocional que les abruma y que llama la atención.

Desde fuera, este comportamiento puede verse como “exagerado”, no siendo comprendido. Pero es que ellos lo sienten así.  Otros, como JoNAS, prefieren retirarse de la primera línea y pueden parecer tímidos aunque no tienen por qué serlo.

Estas características describen un nuevo tipo de personalidad que se ha denominado alta sensibilidad.

Cuando no sabes  qué le pasa, quieres “obligarle” a que sea como los demás  y esto es un error. ¿Por qué? Por que no puede. Se trata de un rasgo del carácter que viene “de fábrica”, es decir, que es innato y no se puede  -ni se debe- intentar cambiar.

Es una forma de ser. Aprender a identificar y gestionar las emociones que el pequeño NAS está sintiendo y que no alcanza a comprender, así como potenciar lo positivo de esta forma de percibir el entorno, son los retos que los padres y educadores de los niños altamente sensibles tenemos que afrontar en el día a día.

Conocer cómo afecta tener alta sensibilidad en la infancia te ayudará a criar mejor a tu hijo altamente sensible y evitar futuros problemas en la edad adulta

Los NAS o Niños Altamente Sensibles suelen ser muy maduros para su edad y es frecuente que se interesen por las cosas de adultos. La neurociencia ha podido demostrar que el cerebro funciona de forma diferente, registrando más actividad en el hemisferio derecho.

Estos pequeños suelen destacar  por ser muy creativos   y por su empatía. Es frecuente que les molesten las etiquetas de la ropa y que se les señale como tímidos. Tampoco les suelen gustar los juegos competitivos, de equipo o que resulten muy agresivos, prefiriendo jugar solos o en grupos reducidos.

También llama la atención que, desde muy pequeños, son capaces de ver el peligro y evitan asumir riesgos. Se detienen para observar, pensar y decidir qué hacer. El lado positivo de esto es que tendrás que curarle pocas heridas a tu NAS, ya que son muy cuidadosos.

Normalmente tienen un umbral del dolor más bajo y un pequeño golpe puede dolerles demasiado, por lo que se les suele tachar de quejicas y exagerados.

He leído que suelen  padecer con mayor frecuencia dolores de cabeza y estómago sin razón médica aparente. Me ha llamado la atención porque en el caso de mi hijo esta afirmación se cumple (muchas veces yo no le daba importancia, creía que era cuento…).

Sin embargo, se sabe que tienden a somatizar los problemas (en sus relaciones con otros niños o adultos, como consecuencia de no encajar o por el estrés, en la escuela, por ejemplo) y les crea ansiedad.

rana gustavo niños sensibles

La inseguridad y la baja autoestima, así como el no saber defenderse son algunos frentes importantes a trabajar con los niños sensibles, ya que pueden condicionar su forma de relacionarse con el mundo.  Junto al estrés del que hablaba en el párrafo anterior, – y si no se gestiona adecuadamente-,  en el peor de los casos podría derivar en un trastorno.

El mayor reto para criar a un NAS es el trabajo personal que tenemos que llevar a cabo como cuidadores.

Si tienes un niño altamente sensible, te recomiendo que busques tu propio método para ayudarle. Nadie le conoce mejor que tú y serás capaz de ver cuáles son los aspectos en los que le puede estar generando problemas esta forma de ser.

Ya sean situaciones escolares, conflictos con amigos, dificultades de aprendizaje o bloqueos a la hora de probar cosas nuevas, con tu apoyo logrará canalizar sus emociones negativas para disfrutar del regalo de una alta sensibilidad bien atendida.

Estos pequeños tienen mucho que ofrecer al mundo. Pero han de ser aceptados y comprendidos para crecer emocionalmente de una forma sana. Necesitan sentir que el mundo es un lugar seguro donde vivir. De lo contrario, se corre el riesgo de que en la adolescencia acaben aislándose y no desarrollen las habilidades sociales necesarias para la vida.

Y éstas son muy importantes y requieren de un entrenamiento para poder manejarlas adecuadamente.

Hay que exponer a los NAS poco a poco a situaciones nuevas para que aprendan habilidades sociales

Una vez que descubres qué es esto de la alta sensibilidad en la infancia, ya no hay marcha atrás: por fin las piezas del puzle comienzan a encajar.

Si tu hijo es altamente sensible tienes en tus manos un ser maravilloso con un gran potencial, un valioso diamante en bruto que, tarde o temprano, brillará. Durante ese proceso aprenderás a ver a través de sus ojos, disfrutando de los pequeños detalles del día a día.

Y si tu también eres PAS, -ya sabes que se hereda-, podrás convertirte en un/a gran coleccionista de “momentos emocionales” para guardar en el álbum de vuestra vida.

La crianza de un NAS requiere de grandes dosis de paciencia. Nadie dijo que fuera fácil pero ¡allá vamos! ¿Me acompañas?